sábado, 22 de abril de 2017

20 de abril

Magical girl, Carlos Vermut, 2014.

Te amo, Tierra, ¡ojalá estuvieras triste conmigo!

-Hölderin


No es cierto,
que tenga, que haya tenido,
un gran parecido, no sé,
se podría deducir,
aunque no es cierto,
quizá en alguna ocasión;
sin embargo,
aquí estamos todos: tú y yo,
ausentes, estamos.
¿Cómo te lo dije la última vez?
Ya no me acuerdo, ¿te acuerdas tú?
No. Por qué pregunto si no quiero respuestas.
Bueno, quizá la culpa es mía, siempre haya sido mía, mirarte así, como si estuviera loca, o como si tú estuvieras loco, creo que es así.
Deseo, me encanta desear, pero ojalá no fuera así, tan terrible, la culpa es mía,
no es ser mala, es ser persona, es ser; muy bien, debería considerarme más,
pero qué sentido tiene, qué sentido ha podido tener, cuando dices: estoy confundido -¿Dónde estaba yo cuando lo dijiste?-
A lo mejor, puede que sea así, te pido disculpas;
no, me las pido a mí, soy quien debe disculparme, no diré nada, ni siquiera cuando suceda lo que tiene que suceder, o lo que ya tenía que haber sucedido, más lo que sucedió, más lo que sucederá, pero no lo que sucedería cuando ya lo hizo, es lo más correcto.
Solo pretendo, como siempre, pretendo escribir,
quién sabe quién leerá todo esto, quién lo pudo haber leído ya, en otra parte, es probable, cuánta probabilidad puede haber en una palabra, en una frase y en un libro entero, ¿qué más se puede decir?
Mejor todavía, me quedo aquí, si ya me he ido, me quedo aquí, quizá suene el timbre, quizá aparezcas, o aparezca; quizá, no sé, quizá no es una mala situación, como si quisiera estar siempre en una hiper-reflexión, como si querer-decir es estar diciendo, nada nunca es cercano a ti, ni a mí, por aquí, por allá, se podría deducir de ello, se puede deducir de ello.


No sé, habla tú, yo ya lo he hecho bastante, y no puedo entender nada.

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